Nathanael Gellibert.

Noche íntima.

La noche está íntima y la luna roja.
Con la delicadeza de una flor
se desnuda el aire sobre mis labios
derrochando suspiros de pasión.
Su voz está envuelta con el candor
de una amapola empapada en ceniza
que desciende de la luna sangrienta
a la fúnebre tierra de mi ser.
Ella se deshoja en cuanto me toca
y el fuego de su corola derrama
todo el calor que me falta por dentro.
Se funde con mi pecho esclarecido
y mi corazón reclama sus pétalos,
desesperado por el dulce néctar
que ahora domina mi pulso frágil.