No tengo nada qué escribir, no encuentro inspiración,
no la siento.
¿Por qué sólo encuentro las palabras para describir mi dolor
y la decepción?
Sólo desde la agonía se dispara en mí
la chispa que me detona para crear,
para expresar
y reclamar.
Habiendo tanto amor dentro de mí,
sólo el sufrimiento me sacude,
me mueve
y me motiva a la exposición de mis sentimientos.
Es que sólo así muestro el sentir
de mis latidos,
la ansiedad de mis suspiros
y la asfixiante emoción.
Hoy no tengo dolor.
Sólo días de desilusión.
Momentos de alteración.
Y un poco de vigor.
No tengo nada qué escribir y encuentro que eso no es tan malo.