Manuel Costa

Vivo encadenado a tu hermosura

Vivo encadenado a tu hermosura

Vivo encadenado a tu hermosura
al igual que un ilota preso
sin poder romper las ataduras
que son la cárcel de tus besos.

Porque si alguna vez he sido reo
por el simple delito de adorarte

siete vidas estaría preso
si con ello pudiera siempre amarte.

Solo he sido ave errante
que sin rumbo y sin destino
como en el desierto va el beduino
solitario y triste andante.

Y en el horizonte que se aleja
tras el carmín del muriente ocaso
tenuamente se refleja
entre las sombras y el silencio

el azur de tus ojazos.

Y tu figura ya cansada
se marcha tras las brumas
y el reflejo de la luna
se pierde en tu mirada.


No sé si fue en invierno
no sé si fue en veran
cuando con pálida mano
te juré amor eterno.