Esto no va
de mapas
ni de banderas.
Va de pan.
Va de llegar vivo
a la noche
con el nombre intacto.
Va de partir el pan
con los dedos fríos,
contando migas
como si fueran días,
sin saber
si alcanza
para mañana.
No lo llamen historia.
No lo llamen debate.
Llámelo
hambre
con la cara pegada al suelo.
Llámelo
miedo
respirando en la nuca.
Llámelo
vida
negándose
a morir en silencio.
Jesús Armando Contreras.