Eres esa brisa suave
que se queda adherida a la piel
después de acariciarte.
Tú eres la playa, donde cada ola trae
un perfume delicioso que se aferra al aire
acariciando mis pensamientos
con dulzura infinita.
Ayer te vi pasar por mi calle;
tu vestido de colores me trajo a la memoria
los domingos de paseo por el bulevar.
Bellos recuerdos,
cada paso una melodía,
y yo, danzando a tu lado con el brillo
de tus ojos como estrellas que iluminan
la noche más oscura.
A pesar de los años nada te ha cambiado,
ni la sonrisa de los labios
y el contoneo de tu cuerpo al caminar.
Para el gozo de mis ojos, sigues igual.
Tal como la luna permanece brillante,
aunque las estaciones le dibujen sombras,
tú sigues siendo el lucero,
la musa en cada verso,
un lenguaje de almas que florece
como un jardín en primavera.
La distancia y la nostalgia
me hicieron reflexionar,
entre tú y yo hay algo más
que una simple amistad.
Si tocas con la mente las nubes,
verás que la distancia y la nostalgia
se convierten en un puente
donde caminan nuestros suspiros
mientras se abrazan en silencio.
.. Y sentado mirando al horizonte,
donde el mar le cuenta secretos al cielo,
envié con el viento tu nombre
para que Dios bendiga mi anhelo.
Y en cada suspiro del mar,
escucho los latidos de tu corazón,
mientras las nubes dibujan
los posibles caminos entre nosotros,
y los sueños aterrizan como gaviotas
en la arena de nuestro encuentro.
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