Eres esa brisa suave
que se queda adherida a la piel
después de acariciarte.
Ayer te vi pasar por el bulevar
el vestido de colores que llevabas
me trajo a la memoria
los domingos de paseo por Playa Pilar.
Nada te ha cambiado,
ni la sonrisa de tu boca
ni el contoneo al caminar
para mis ojos sigues igual