El mundo se ha congelado
y formado un gran desierto;
y pregunto: ¿qué ha pasado,
que el amor pervive muerto?
¡Cuánto corazón sangrado,
cuánto, cuánto desconcierto,
si el presente y el pasado
van diciéndome que es cierto!
Ya las flores se marchitan
y se mueren en capullo
y en las tumbas hoy habitan
los ojitos soñadores
por culpa de algún barullo
o tal vez los desamores...