Una estrella en su encierro pide al viento,
y a la vida que no ose en su partida,
dejarla sola ni buscarle herida,
recinto universal, falso aposento.
Dejen que el cometa vuele ligero,
que el olor de la tierra húmeda brote,
que el canto del ave libre se note
y que el amor se expanda sin lo fiero.
Que libere al que no ha sido, y que fluya,
que vuele el alma y no quede encerrada,
que el laberinto al existir concluya.
En una confusión la estrella no huye,
en el viento no hay enredo ni errada,
es el caos un mal que si destruye