En la noche callada en esta sala, cuando el mundo sueña,
y las horas se alargan sin cesar,
mi mente te busca, amor, como una saña,
y en cada latido, tu recuerdo está.
Recorro los pasillos, sombras que me acompañan,
los ecos del dolor, las voces que callan,
pero en tu ausencia, nada me acompaña,
solo el peso de lo que pudo ser, y no es ya.
En la noche, el silencio es mi testigo,
de un amor que se fue, y no regresa,
pero en mi pecho, late un fuego amigo,
que arde por ti, aunque la distancia sea inmensa.
Así, en esta noche, te escribo con mi alma
y en cada línea, late un pedazo de mi corazón, que te llama.