Esos saludos que se sienten como algo más profundo.
La amabilidad en los tiempos,
quienes no tienen prisa por conocernos.
El timbre aún ligero,
pero con un vocablo alterno.
Las contemplaciones reflectivas,
que me hacen querer voltear.
Las texturas de la dermis,
que pareces provocar con intencionalidad.
Es absurdo, burdo y divertido,
pero es algo que solo vive conmigo.