Eran nubes las que usaba de trampolines,
y un arcoíris que usaba de tobogán
para deslizarme a un río
lleno de bastos ruidos.
Parecían cantos de ángeles del cielo,
pero era su gemir,
su grueso respirar,
y me provocaba un fuego
que acariciaba el alma.
Me daba alas para atravesar las nubes,
me hacía llegar tan alto
que los planetas los podía tomar en mis manos,
pero en realidad
eran sus senos los que yo acariciaba.
Podía parar el tiempo,
acelerar,
parar,
o repetir.
Ese era mi más grande intento:
volver a estar desde el comienzo.
Me sentía morir
y aparecía en el paraíso.
Y me hizo entrar en razón,
no estaba soñando...
Estaba haciéndole el amor. ❤️🔥