Hay un hedor que lo envuelve todo
Incluso el espacio más recóndito
Una materia informe que desafía cualquier patrón
Un golem sin voluntad propia
Una criatura orgánica
Carente de ánimo y rebosante de peste
Que, sin embargo, recorre todos los sistemas civilizatorios
Y esconde los más íntimos secretos de la tierra
En nuestra digestión, encuentra su ley milenaria
Su rito iniciático, su ruedo mercenario
Solo aparece cuando pugna por su escapatoria
Lo intentamos ocultar con artificios y discursos rimbombantes
Pero revela nuestra desnudez radical
Con desesperación, sentimos la urgencia
La frustración, la tensión de aquello
Que solo se expresa al ser expulsado
Suficientemente fuerte y repulsivo
Como para no mirarlo de frente
En la boca del excusado, porque esa cosa viscosa
Reclama su trono, capaz de transgredir los límites
Aberración evolutiva
milagro de la biología
o excreción de lo divino
síntesis de lo humano y lo bestial
esa cosa obliga al asco, pero no deja de presionarnos
conoce nuestras entrañas mejor que nosotros mismos
nos conoce mejor que cualquier entramado filosófico
es el espejo sucio en el que tememos reconocernos
nuestra más vergonzosa y dolorosa herencia
hay mucho de nosotros en la cosa
algo palpitante, horrendo y vital
tiramos de la cadena y de la llave cuando ya no queda de otra
observamos su descenso a los infiernos, su catábasis
como en un simulacro de nuestro destino
porque, muy en el fondo, sabemos lo que nos espera:
la asfixia, el torrente, la mugre y luego la oscuridad
una oscuridad escandalosa, y la materia se revuelve
y vuelve a caer, y con suerte llegará al océano
donde se mezclará con sus hermanas
nacidas de la misma víscera y de los mismos fluidos
para formar una gran obra, una gran mancha negra
producto de una infinita red de evacuaciones
corremos a evacuarla cuando conspira por dentro
en el momento menos oportuno
porque, como Dios, no da tregua
obliga al movimiento absurdo y vergonzoso de la vida
y ya germinada desde nuestro recto
como un tubérculo maldito
la despreciamos y la desterramos de la memoria
pero vuelve insistente, cual pesadilla eterna
y volverá hasta el fin de los días
cuando ya no queden ganas ni almas
en el terruño prohibido
porque su flujo resignifica el ciclo
porque el ciclo acarrea vicios y humillaciones
y la cosa, vástago y testigo del organismo humano
no cesará de ser creada a costa de nuestra naturaleza
y en eso consistirá el futuro, alcantarilla del tiempo
nos sobrevivirá la mierda, tubería del espíritu
nos sobrevivirá el excremento infinito de la historia
y lo absoluto habrá encontrado su lugar
allí donde todo es expulsado
en el soberano reino del desecho.