Necesito bajar las cajas de la azotea.
Se llenó de pensamientos; ya se tambalea.
Hay que escombrar y dejar solo lo necesario,
cambiar lo que se ha vuelto rutinario.
Nuevas ventanas para ver nuevos horizontes.
Es hora de olvidar a los polizontes,
que solo llegaron por algo y se fueron;
no dieron nada, pero mucho exigieron.
Es hora de poner la puerta en su lugar,
dejar de ser refugio y solo abrazar
a quien toque y quien quiera pasar,
porque no todos se quieren salvar.
Es hora de cambiar y arreglar la azotea.
También la parte baja es difícil la tarea,
pero vale la pena llevar paz dentro;
vale la pena estar en la paz, en su centro.