Ireri Amezcua

LIMINAL

No tengo una voz

sino mareas.

Corrientes murmuran,

mi mar primigenio.

 

No ruta, no flecha,

sino redes en seno líquido;

espirales

tejidas en flor.

 

No tengo sueños.

Son libélulas perdidas,

salpicando la oquedad

con sus prismas.

 

Rozan inciertas,

ondean la seda,

crean fractales

de luz, pulsando.

 

Claridad efímera,

tiembla al iluminar

la obscura tinta

con filos de oro.

 

Mi océano canta.

La espuma escribe.

Las letras nacen,

esfumándose.