Yo no sé
qué hay
de cierto en la
teoría
de que en la
amistad
de un hombre
y una
mujer,
también
puede
caber
el amor.
Pero supongamos
lo siguiente:
que dentro
de ellos
algo se va
quedando
solos,
de a poco,
y algo
empieza
a decirles
que si no
hacen nada
pronto sus
corazones
también
se quedarán
solos...
Y es cuando
empiezan a
penetrarse
sus
nombre
dentro del otro;
entonces
el amor
empieza
a volverse
algo cercano,
y todo
a su alrededor
parece también
volverse algo
cercano.
Pero...
el corazón
siempre
tiene
deseos
de añadir
a su vida
otro corazón,
y es en ese
momento
cuando
el silencio
empieza
a llenarse
de la esencia
del otro.
Y solo sería
cuestión
de tiempo
para que en
cualquier día
se despierten,
piensen que no
cayeron
en el simétrico
juego del amor,
y se vean
cara a cara...
con sus almas
vulnerables,
con sus corazones
en las manos
y sus cuerpos
desnudos.