Hay que besar
a la luna antes
de que se esconda.
Admirar
al rio
mientras crece,
aunque se vista
de catastrofe.
Hay que jugar al escondite
con el monstruo del miedo,
para que no nos encuentre.
Hay que amar
a destiempo.
Y como Aladino
a su lámpara,
pedir deseos incumplidos.
¡No importa repetirse!
Hay que soñar despierto
y que la casilla
de la muerte
no impida continuar
el juego.
Hay que avanzar
como un gusano,
cuando nos envuelva la noche.
¡Siempre hacia adelante!
Hay que dejar
que hable la mirada.
Sobran palabras,
mil veces repetidas.
Hay que hacer que cada atardecer,
amanezca.
Que con las alas
de la ternura
levantemos el vuelo.
Hay que aprender
a no repetir errores.
El pasado
ya no existe.
Islandia está
a la vuelta
de la esquina.