El guardián
Valiente guardián del castillo de oro,
Tal parece que, fallado al decoro,
Quiso usted regresar para morir
Por fin en brazos del sauce, y fingir:
¿Usted, valiente guardián Aldemar
Incluso ahora, fingirá no amar
A aquella bella y despiadada dama?
¿La misma que es amante de la flama
agonizante de Satán? ¿Será esa
la que sale del pantano, le besa,
le susurra al oído sin parar...
dichos de la mujer de Putifar?