Era para mí la vida
un terrible escándalo.
Todo era bueno o malo,
todo era cierto o falso.
Lo bueno estaba con Dios,
lo malo con el diablo.
Por un lado la virtud
y por el otro el pecado.
Pero la vida no es eso,
la vida es un gran regalo,
es el juego del amor
que se muestra en cada acto.
Se muestra si sale el sol,
se muestra si cae un rayo,
se muestra en el pecador
y también lo hace en el santo.
Porque el amor es el rey
y nosotros sus lacayos,
la creación es su signo
y este mundo su escenario.