Yo estaba allí
en la espera del rayo incandescente
que borrara de mis ojos
esa historia de papel.
Estaba allí
petrificada en el nombre del amor,
veía volar a las pequeñas mariposas
de mi camisa blanca.
Nutría mis huesos bajo la lluvia...
los vientos fuertes no me arrastrarían
como caballos salvajes.
Estuve allí convertida en remo.
Vi el atardecer
parecía un río de uvas maduras.