Calculando las horas que he pasado
dedicando mi tiempo para amarte;
hoy decido venir a presentarte
éste saldo de amor sobregirado.
Mucho tiempo perdido me ha costado
la terrible condena de adorarte;
sin que pueda siquiera yo besarte,
y con ganas tan solo me he quedado.
Y por ello, las cuentas he sacado,
y resulta que tengo que cobrarte
esas noches de insomnio, desvelado
por mi necia costumbre de adorarte:
¡Y en la suma de todo lo gastado
tu me debes la gloria de entregarte!
Autor: Aníbal Rodríguez.