Otro día más,
corro por las calles de Madrid,
persiguiendo una sombra inasible,
un recuerdo inalcanzable.
Con la palabra en la punta de la lengua,
las yemas de los dedos
casi rozan esa silueta.
Casi la siento
casi creo que es real,
palpable.
Y justo cuando la tengo entre mis brazos,
se escapa, se desvanece.
Esa palabra encierra lo que siento,
esa persecución delirante
es lo que necesito;
y esa sombra esquiva
eres tú, y solo tú.
Y en la bruma del cansancio
solo me queda perseguirte,
para encontrar la palabra,
lo que significas para mí,
lo que creo que eres,
la persona que hay detrás de la sombra.