Aristóteles pensaba
que nuestra luna era plana,
claro es que se equivocaba,
con claridad meridiana.
No es plana, aunque lo parezca,
puesto que no rota nunca
y la misma cara muestra
siempre; la otra está oculta.
Quizá esto indujo a pensar
al incauto ser humano,
allá por la antigüedad,
que sería un disco plano.
Tal vez, por analogía,
nuestra tierra, para alguna
gente sinsorga sería
tan plana como la luna.
Todo aquel que ha navegado
bien sabe que a escasas millas
de cualquier costa alejado,
no se ven ya las orillas
y no es por la lejanía,
como algún terraplanista
convencido pensaría;
para otra gente más lista
o quizá solo más culta,
la terráquea redondez
explica por qué se oculta
la costa con rapidez.
Pero piense cada cual
tal como le dé la gana,
que a mí me va a dar igual.
Pa’ mi, la luna no es plana.
© Xabier Abando, 17/02/2026