el brujo de letziaga

¡Qué golpe de fortuna!

 

¡Qué golpe de fortuna!
sentir en tiempo y fuerza tu excesiva lengua,
fuera de toda razón humana...

 

Me inundaste la memoria,
con esa nueva forma de amar tan tormentosa,
quedando tu belleza vaciada...

 

Y de espuma el poema,
con el sonido del agua saliendo de mi chalupa,
quedé mojado por tu culpa...

 

Como ola contra proa,
mi gran princesa de aquella mar exaltada,
hoy eres añoranza...