SONETO DEL ASTRO PEQUEÑO
La rosa guarda luz en su morada,
su leve aroma vive en fiel cuidado,
el breve mundo queda consagrado,
y el alma encuentra paz iluminada.
Miró la tierra vasta y silenciosa,
cruzó desiertos bajo ardor callado,
halló que todo brillo es disfrazado,
y busca la verdad firme y hermosa.
Un zorro le enseñó la fe del lazo,
que amar pide sembrar tiempo en el pecho,
y unir dos soledades paso a paso.
Partió dejando al mundo un don ardiente:
quien mira las estrellas sin rechazo
descubre un sol secreto en su presente.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026