“Nunca he podido explicarme
el cansancio de las lejanías.”
André Cruchaga
A María Paula
Me castiga aún está lejanía
de ciprés que he llevado
en mis costillas
no sé quién eres a través
del ventanal
porque jugamos con el
abecedario matando
lo efímero
alimentando la fecundación
de un tiempo obsoleto
en medio de sueños
bañados con barro,
presidí de tu voz para vivir
en la ceniza
y en cada reflejo
rasgué la raíz de mis soliloquios
añorando palpar tu belleza
y en medio de sombras
me enamoré de una quimera
o de la nostalgia
que bauticé con tu nombre
porque desnuda
besé tu vientre para subir
a los peldaños
de tus senos
y en las astillas del desaliento
aún pronuncio tu nombre.
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