Abracadabra
Escribir, como una irreprimible condición biológica.
Las imágenes saturan las vísceras en ebullición.
Las palabras tamborilean en las venas agitadas.
Los verbos supuran por todos los poros, la carne es fuente impaciente.
Y caracolean hasta la punta de los dedos de donde brotan versos como arcos eléctricos.
Escribir, como una erupción telúrica, implacable.
Fluye una lava, incandescente e impetuosa, que arrastra, zarandeados hasta el océano de la poesía, a los sinónimos y derivados a la deriva.
Y cuando el fuego se encuentra con el agua, un orden repentino se impone, tropismo del sintagma.
Abracadabra.
(Quisiera explicarlo, pero en el fondo no comprendo nada).