Kiara Alvarado.

Puse comas donde la vida gritaba punto.

Donde debía ir un punto

puse comas... 

donde la vida pedía un final.

Alargué la despedida

por miedo a la soledad

El corazón temblaba

ante la idea de perder, y prefería herirme antes de caer.

Me aferré a una soga que quemaba sin piedad, justificando sombras

disfrazadas de verdad.

Y cuando al final te solté, el mundo oscuro, caí en abismo lento

frío profundo, inseguro.

Pero hasta en la noche más larga

se esconde un amanecer, y en medio del duelo entendí que también se puede renacer

No siempre amar es quedarse, ni insistir es lealtad

A veces el acto más valiente es elegir paz.

Hoy cierro un libro sin miedo, sin comas que alarguen el dolor.

Donde antes temblaba mi mano, ahora escribimos un punto final.