La niña sirvió el té,
los juguetes aceptaron.
Eternas sonrisas cosidas,
mudos actores del juego.
En oscuridad nacieron.
Empezaron a moverse.
Relleno caído, ojos salidos,
llantos algodón y pena.
Pero el llanto frunció el hilo.
En odio se levantó el oso.
La niña gritó pidiendo perdón;
fue obligada a tomar el té.
kyo.