En este, en el otro,
y en las fratrías de este:
tú, serás mía.
Dispuse cuerpo y alma para este,
seduje al credo para el otro.
La alma partida me dejaré
en ambos hasta vencer.
Así, inválido,
llegaré, ordeñaré y beberé
el nácar del tiempo.
Hasta llegar a la curdela
y caer en tus brazos, tierna gacela.