He logrado escabullirme de tu olvido,
he huido de la umbría persistencia por borrarme de tu vida,
no has podido sepultar nuestro romance,
tanto a ti como a mi…
nos siguen latiendo los recuerdos compartidos.
No fue fácil proscribir las emociones,
es imposible evitar que el corazón te desconozca…
y que recurra a una amnesia simulada…
para tratar de no sentir lo ineludible.
Hay amores que jamás claudican,
no se resignan a desaparecer en la indolencia,
hay pasiones que florecen…
a pesar del hastío al que han sido sometidas,
a pesar de las inclemencias que soportan…
y de la desolación que has dejado en el camino.
Hay emociones que se reproducen…
desde una nostalgia enigmática y poderosa,
y nos brindan un placer sarcástico…
que a pesar del dolor que expresan…
nos confieren un fugaz hálito de fortaleza.
Inaudito sentimiento el que nos gobierna,
no nos deja renunciar,
ni permite resignarnos al abandono,
nos martiriza…
más, sin embargo, al mismo tiempo…
nos incita a mendigar cualquier dádiva de afecto…
que nos haga fantasear que aún seguimos vivos.
Permanecer aquí, en el enigma de este dilema,
esperando algún milagro inalcanzable…
que irónicamente se ha convertido en mi refugio…
en donde vengo a escribir poemas…
para liberar mi insondable pena.
Condenados…
atados a una pasión perpetua,
encadenados a una historia incierta…
que solo dará fin…
cuando se silencien mis versos.