PEQUEÑA CAMILA
Cuando una estrella brilla mucho
a veces la vemos diferente,
quizá por estar tan cerca
de la vida como de la muerte.
Así es Camila, con su sonrisa inocente
de paciencia inaudita,
y andar medio prudente.
Admiro esa fuerza singular
sacada del mar naciente,
así como su gentileza al hablar
que anima a la gente.
Pequeña Camila, gracias por estar
en esos malos momentos presente,
por tus palabras dedicar
a los vientos y al inerte.
Por brillar a pesar
de tanta oscuridad,
por tu alegría entregar
siempre con humildad.