Dave Estrada
Poema 201 – Las horas que no duermen
Hay una hora en la noche donde todo se vuelve peligroso.
No por lo que sucede, sino por lo que regresa.
Intento dormir, pero el silencio tiene memoria.
Se acomoda a mi lado y comienza a susurrar tu nombre como si aún le perteneciera. No es nostalgia lo que siento. Es algo más oscuro. Una necesidad de reconstruirte en la penumbra, de imaginar conversaciones que nunca ocurrieron, de corregir finales mientras el mundo duerme sin saber que yo sigo aquí, negociando con fantasmas.
Las sombras deforman tus rasgos, pero no los borran.
A veces te recuerdo más hermosa de lo que fuiste.
A veces más cruel.
Mi mente ya no distingue entre verdad y deseo.
El insomnio no es falta de sueño.
Es exceso de pensamiento.
Y esta noche, como tantas otras, me descubro hablándole a la oscuridad como si fueras tú quien responde.
No grito.
No lloro.
Solo permanezco despierto,
esperando que el amanecer me devuelva la cordura
que la madrugada siempre me roba.