No me busques mañana en el ruido del mundo,
ni en las promesas que el tiempo suele llevar.
Búscame en el silencio, en el latido profundo
de aquel abrazo que nadie podrá borrar.
Sé que el reloj hoy camina sin pausa,
que la noche se inclina queriendo avanzar,
pero dejo en tu piel la calma de mi causa,
un pequeño refugio al que puedas volver a entrar.
Si el destino me pide soltar tu mano
y el camino se corta antes de amanecer,
no me llores distante, no me llames lejano,
porque hay cosas que el tiempo no puede romper.
No moriré mientras viva en tus recuerdos.
Aunque me quede poco tiempo en esta vida,
aunque me marche hoy,
viviré eternamente mientras no me olvides