Jhondy Algenys

Maldito Sea Tu Nombre

Maldito sea tu nombre,

grabado en las paredes de mi pecho

como una cicatriz que no aprendió a cerrar.

Maldito sea tu nombre,

susurrado por el viento

cuando la noche decide pronunciar mis culpas.

Fuiste luz disfrazada de aurora,

pero traías sombras en las manos.

Prometías eternidades pequeñas,

y yo, ingenuo, las llamé destino.

Maldito sea tu nombre

cuando la lluvia lo escribe en los cristales,

cuando el silencio lo repite

como un eco que no sabe morir.

Te llevaste la fe entre los dedos,

dejaste cenizas donde antes hubo incendios,

y aun así, en lo más hondo,

mi corazón te defiende como a un verdugo amado.

Maldito sea tu nombre…

porque al pronunciarlo todavía tiemblo,

porque al odiarte todavía te espero,

porque al perderte me perdí primero.

Y si alguna vez el tiempo

me concede el olvido,

que borre tus sílabas del aire,

que arranque tu recuerdo de mi sangre.

Pero si no lo hace,

si tu nombre persiste como una maldición eterna,

entonces que arda conmigo,

que viva conmigo,

que muera conmigo.