UNA VIDA POR DELANTE
Un día, de adolescente,
pensé en mis años de adulto
y en cómo me gustaría vivir los próximos años,
en almacenar el tiempo libre
para mi libre albedrío,
horas en torno a los libros y por caminos
rurales,
con horas de andar por casa
absorto en contemplaciones
y rico en ratos de ocio, y de espacio,
corriendo de un lado a otro,
y la vida sería dulce tal como la pensaba,
como la planificaba,
y también interesante.
Y me ponía al proyecto
de allanar el tiempo entrante:
me tocaba no resultar ambicioso,
no codiciar la riqueza,
ni los méritos, ni los placeres mundanos.
Puse el ojo en cierto oficio
de dificultad media o baja
y de sacrificio mediano,
y casi casi lo logro.
Gaspar Jover Polo