JUSTO ALDÚ

LA JUEZA HERMOSA

LA JUEZA HERMOSA

 

En mármol de silencio alza su estrado,

serena luz gobierna su mirada;

la ley, por su templanza iluminada,

respira en cada gesto mesurado.

 

No tiembla ante el poder encaramado,

ni inclina su balanza equilibrada;

su voz, firme y a un tiempo delicada,

desnuda al fraude torvo y encubado.

 

Hermosa no tan solo por su frente,

más por la recta ley que fiel sostiene,

y le da al débil valor suficiente.

 

Si el oro tienta, su virtud se abstiene;

al dictar, limpia, el alma transparente,

hace que el justo en paz su rumbo ordene.

 

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