LA JUEZA HERMOSA
En mármol de silencio alza su estrado,
serena luz gobierna su mirada;
la ley, por su templanza iluminada,
respira en cada gesto mesurado.
No tiembla ante el poder encaramado,
ni inclina su balanza equilibrada;
su voz, firme y a un tiempo delicada,
desnuda al fraude torvo y encubado.
Hermosa no tan solo por su frente,
más por la recta ley que fiel sostiene,
y le da al débil valor suficiente.
Si el oro tienta, su virtud se abstiene;
al dictar, limpia, el alma transparente,
hace que el justo en paz su rumbo ordene.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026