El amor es condición
del sentido de la vida;
es la llama inagotable
de la flor de la poesía.
Hay amor en todas partes:
en el alba y en el aire,
en el agua de los ríos
y en las noches invernales.
Y en los besos del crepúsculo,
al nacer el nuevo día,
hay amor en sus remansos
y verbenas en mi lira.
Porque somos lo que amamos
existir tiene sentido;
y queriendo yo me muero
en el cúlmen del delirio.
Y honrando nuestra esencia,
te propongo una propuesta:
¡Amémonos hoy y siempre
y olvidemos las fronteras!