Tu pelo negro. (A Francis Castro Martínez).
En tus hebras negras descansa la noche oscura,
tu pelo cae como manto celestial,
enmarca el rostro precioso donde el tiempo jura
detener en un gesto tan real.
No sólo es tu pelo, tus ojos cafés guardan la ternura
del fuego suave y del amor, nuestro amor leal,
son puertos hondos de verdad pura,
que miran alma en un caminar puro y leal.
Hay en su mirada un mar callado,
profundo, dulce, firmemente eterno,
donde el temor se esfuma en luz sagrado.
Francis, razón de mi amor sincero,
en ti la vida encuentra su costado
y amar tu ser es mi destino sagrado.