Me aceptarían los Dioses
si implorase regresar a sus salones?
Abrirían de nuevo los portones,
aclamando a la bardo que volvió?
Recuerdo el resonar de sus voces
entonando purísimos cantares;
Creo haber estado en los umbrales
de aquel Edén que convocó
a mi Alma, y acudió,
pero no estaba preparada.
Fallé la prueba,
perdí mi ser contra la Nada,
y la puerta se cerró