Gerald Flores

MonotonĂ­a

Puede la balanza del destino

equivocarse al mezclar? 

tejer hilos tan finos

que aprendan a lastimar.

 

Porque hay parejas disparejas

que no encajan, pero aprenden;

que discuten, pero entienden

Es como amar pero tras las rejas.

 

Se abrazan por costumbre,

se miran sin mirarse,

comparten la misma cumbre

pero temen soltarse.

 

El silencio se vuelve lenguaje,

los años pesan en la piel,

y aunque duela el equipaje,

siguen en el mismo tren.

 

Al final no es pasión lo que queda,

es la idea de no estar solos,

es la vida pasando sin prisa

aprendiendo a quererse a su modo.