Puede la balanza del destino
equivocarse al mezclar?
tejer hilos tan finos
que aprendan a lastimar.
Porque hay parejas disparejas
que no encajan, pero aprenden;
que discuten, pero entienden
Es como amar pero tras las rejas.
Se abrazan por costumbre,
se miran sin mirarse,
comparten la misma cumbre
pero temen soltarse.
El silencio se vuelve lenguaje,
los años pesan en la piel,
y aunque duela el equipaje,
siguen en el mismo tren.
Al final no es pasión lo que queda,
es la idea de no estar solos,
es la vida pasando sin prisa
aprendiendo a quererse a su modo.