HARWIN STRONG

CINCO SEGUNDOS BASTAN

Vivir es un esfuerzo... de años, años y años,

cansancio que se hereda de aquel niño inocente

que soltó su cometa escapando entre nubes.

Sufrimientos, tristezas que no conocen rumbo,

marea gris sin alma que cubre nuestras manos...

De pronto, algún chispazo: momentos de alegría...

sonrisas tan livianas como una estrella errante,

un asombro que dura lo que un juego en el patio

antes de que la noche nos llame entre susurros...

Para morir, en cambio, bastan cinco segundos,

el tiempo suficiente de un nudo que se suelta,

de un silencio imponente, de un vacío infinito...

el aliento sobrante de toda nuestra vida...