Mari.o

LEER EN BICICLETA

PROEMIO

MAGNUM OPUS

Siempre que quiero escribir, pienso en algo grande que tengo por escribir. Siempre que escribo, pienso que algo grande estoy escribiendo. Y cuando ya he escrito esto grande que he pensado, tengo la sensación de poder escribir cosas aun más grandes. 

El asunto está cuando no escribo, porque cuando no escribo, nada extraordinario sucede. 

***

 

LEER EN BICICLETA

De paseo en bicicleta voy.

Lento, sintiendo los fulgores

del aire fresco que se mece

entre los cedros que rezuman

su dulce aliento. 

 

Giran las ruedas, el pedaleo

es algo así como girar la manivela 

de una cámara antigua que proyecta

este instante que miro a través

del hueco de las manos que cubren

mi rostro. 

 

Dibujo una glorieta y conduzco

en círculos. Una mano se apoya sobre 

el manubrio, y la otra se extiende alada

y alegre. 

 

Sin perder tiempo, del bolsillo del saco extraigo una nota a papel que comienzo

a leer en voz alta. Así, como si le leyese 

a la calle y sus paredes, y éstas

me confesaran sus confidencias.  

 

No quiero volver a casa ahora. 

Mejor me voy por aquel sendero 

de árboles iluminado por el plenilunio.

Para pedalear y pedalear sin cesar 

durante el conticinio. Y seguir, seguir 

el sendero iluminado ya por el alba. 

 

Y vivirme de la risa, escuchando la garúa

como ruido sin señal, que satisface 

la sed de los riachuelos tachonados

de cantos rodados que bajan por las

antiguas avenidas pintadas de ópalos.