Floto a la deriva ,
Mar adentro en mis entrañas;
Por capricho no me hundo,
Fragmento de sueño me mantiene a flote.
Me pesas, fachada de marinero;
Quería llegar al horizonte gris,
Al instante de barquillos juguetones,
apenas flotando.
Aquel zafiro infinito me llamaba:
Cuna y tumba de navegantes;
Diminuto velero forjado a bocanadas,
Donde los futuros se estrellan.
He aquí, otro naufragio más.
Bien sabido es
Que solo no se navega.
Y aún así...