Humberto Frontado

CEREBROS ENTOMOLÓGICOS

 

     Somos un país donde la asamblea política

amalgamó una colección entomológica singular,

la especie más tenebrosa:

escatológicos especímenes adictos a curules,

minúsculos cerebros acoplados al cinismo.

 

     Sin lupa puedes ver la pútrida resina

bajo las alas de izquierdas y derechas.

El caparazón frontal resquebrajado,

espiráculos que ya no ventilan bien común;

solo el bisbiseo del provecho propio

en enjambres de comisiones y prebendas.

 

     Zumbido de igualdad con sordo eco,

máculas de soborno en las alas membranosas.

Lóbulos ópticos en las alertas antenas,

redes de favores en las patas raptoras.

 

     Los bemoles del sistema,

esas nervaduras alares de la ley,

se pegan con destreza de coleóptero

hasta volverse élitros que cubren la impunidad.

 

   Ante el escaso polen ideológico de oposición

forjan una metamorfosis colmada de poder,

entramada en oscuras celdas del gran panal;

alimentada con la gota más ardorosa

de la sinuosa colmena en espiral.

 

     Esos cerebros escatológicos,

como larvas a punto de pupar,

mudan su justificación en cada estadio:

ésta es una trasformación necesaria, dicen,

la política es así.

 

     Hacen gestión entre mandíbulas,

administran lo propio con aguijones:

una especie clasificada que se expande

en salvajes colonias de himenópteros y dípteros.

 

15-02-2026

 

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