Jhondy Algenys

El Payaso Coronado

En medio del circo dorado,

reía el Payaso Coronado,

con su cetro mal pintado

y su trono improvisado.

La multitud lo ha ovacionado,

por su gesto exagerado;

nadie vio lo que ha callado

bajo el rostro maquillado.

Su reino fue lo burlado,

su poder, lo disfrazado;

cada aplauso celebrado

era un golpe disimulado.

Le dijeron: “Has reinado,

sobre el llanto transformado”;

pero él, triste y agotado,

solo quiso ser amado.

Una noche, ya cansado,

frente al espejo empañado,

se miró despojado

del personaje ensayado.

“¿Soy rey o soy condenado?

¿Soy juguete coronado?”

preguntó desesperado

al silencio despiadado.

Y entendió, iluminado,

que su trono fue prestado;

que su brillo exagerado

era miedo camuflado.

Al alba salió cambiado,

sin color ni rostro armado;

no fue más el disfrazado,

ni el bufón encadenado.

Porque el único reinado

que dejó marcado

fue vencer lo no mostrado

en su pecho aprisionado.

Así vive liberado

el que fue Payaso Coronado.