Juguetonas horas en el faro,
Las doce bailarinas en el cielo;
Luz que se desprende del hielo
En un nuevo despertar, sin paro.
Mi avivar no ha sido claro
Durante los años con velo;
Ahora veo horas sin desvelo,
Cuando antes no había reparo.
Jardín de santa tierra,
Has sido el más perfecto;
En el mundo de Tinterra.
Con un triste andar como sujeto,
unas horas me quedan de guerra;
y doce horas se elevaron en secreto.