Profe Betto

EL AUTOBÚS

Todos los días en el autobus, se ven rostros que nunca más se volverán a ver.

Rostros que ya están perdidos por dentro de su ser.

Suben aquellos que ya tienen la vida desgraciada y superada, los fracasados, los que aún están intactos, aquellos que no quieren vivir más su pasado.

Rostros acobardados, rostros enfurecidos, rostros desilusionados y con el corazón en mil pedazos. 

Rostros obligados a decir.... Yo ya no quiero, quiero huir de aquí, por favor, lo necesito, llévame contigo, ayúdame a escapar, pero ten cuidado, porque no basta, el infinito  ni el más  allá. 

En el autobús están aquellos que que quieren encontrar un camino, un destino han recorrido tanto, tanto por muchos años pero al final siguen en el limbo.

En el autobús están los rostros de los perdidos, los rostros que están  consumidos, los rostros que aparentan una vida perfecta, se escudan en sus zapatos finos, y sus carteras, esos que dicen no gracias, yo solo tomo vino, pero también está aquellos que dicen yo me le mido.

 

En el auto bus los rostros no quieren ser importantes, los rostros prefieren brillar por su vestimenta, los rostros quieren vender una de mil versiones, los rostros solo quieren recibir elogios en vez de canciones. 

Los rostros son antipaticos, los rostros miran mal como si alguien los fuera a condenar o rechazar, expresan una dicotomía pero ellos quieren figurar, como un producto que ofrece y obtiene millones y millones, al  mirarlos  provocan y despiertan cientos y cientos de sensaciones. 

Los rostros en el autobus, muestran dolor, tristeza, equivocacion, ardor, sabiduria, fervor, armonia, perfección, felicidad y melancolía. 

Los rostros en el autobús, muestran apariencias y sinceridad, muestran los animales que llevamos dentro, la bestialidad, la pureza, el niño que llevamos dentro.

Los rostros del autobús expresan el infierno y el cielo.