WandaAngel

DESTINO

Haberte amado un sábado, desnudo y sin ombligo. Un sábado de lluvia fría en un lecho de espino.

 

Haberte besado el alma y con caricias sin destino, bajándome por tu espalda hacia tu nido escondido. 

 

Haberte lamido el cielo con ojos de claro olvido y sin quejas ni preguntas hubiera seguido el destino