germandario.

Tę ³xtRª#⁰

He llegado a comprender que, a pesar de todo el dolor, lo que me mantiene en pie es precisamente este amor. Puede que no me lo hayas devuelto, puede que nunca me hayas elegido, pero el hecho de amarte me ha dado una razón para resistir.
Porque en medio de la oscuridad, pensar en ti era como encender una pequeña luz. En los días grises, tu recuerdo me daba un motivo para sonreír, aunque esa sonrisa estuviera llena de tristeza. Y aunque tu indiferencia me hería, la fuerza de lo que siento por ti me sostenía, me impedía rendirme por completo.
Este amor, aunque imposible, me enseñó que soy capaz de sentir de manera intensa, sin reservas, con todo mi ser. Me enseñó a soñar, a escribir, a buscar refugio en mis propias palabras. Me convirtió en alguien más fuerte, aunque esa fortaleza naciera del dolor.
No niego que muchas veces desee arrancarme este sentimiento, borrarlo de mi pecho para poder vivir ligero. Pero cada vez que lo intento, descubro que no puedo. Y entonces entiendo que este amor, aunque no tenga un final feliz, forma parte de lo que soy. Es mi motor y mi carga, mi herida y mi medicina.
Porque incluso cuando me quiebro, incluso cuando pienso que no puedo más, basta con recordar un instante contigo —tu mirada, tu voz, tu risa— para volver a levantarme. Y eso es lo más extraño: el mismo amor que me destruye es el que me da fuerzas para seguir adelante.
Quizás no me sostienes tú, pero sí lo hace lo que siento por ti. Porque aunque nunca me perteneciste, este amor me pertenece a mí. Es mío, y mientras exista en mí, seguiré encontrando en él la fuerza para resistir, para vivir, para creer que aún en medio del dolor, amar siempre vale la pena.