Pablo Paronzini

Un gorrión.

He dejado estas rosas,

rosas rojas en remojo,

todas puestas en manojo

y delante de las hojas

escritas con nuevas glosas.

Esperan en silencio

esa voz que reverencio,

ensalzando el corazón,

la visita de un gorrión

que de tantas diferencio.

 

Pablo Paronzini