Manuel Costa

Delirio

Delirio

Persigo tan denodadamente
la suerte tan esquiva y tan umbría
que siento que toda el alma mía
va muriendo lentamente.

Porque si el silencio no deja huella
y es cimiente del olvido
las noches son insomnes soledades
de yermos sembrado de ruindades
y de mares angustiosos y sombríos
donde avanzan tenebrosos navíos.

Mas si pudiera verte solo en sueños
tan solo en fugaz cercanía
tan sólo con animoso empeño
con tan poco me conformaría.

Tálamo de níveo encaje
aromado por los lirios
permite que en alunada noche
por fin cesen los martirios.
Deja que bajo las aguas
de un manantial cristalino
su desnudez no sea sombra
y entregarnos al delirio.